
Llevo bastantísimo sin escribir, y para qué os voy a mentir, ha sido por puro perreo y las escasas ganas que tenía de perder tiempo por aquí, pero hoy, estaba releyendo las entradas de este blog, y... me he visto obligado a añadir otra, otra que debía figurar aquí, no me perdono no haber mencionado la palabra del título en ninguna entrada anterior.
Ésa palabra, tan presente en nuestra vida, pero en la de un skater, ya es convivencia con ella. Ostias que nos hacen cogerle miedo a un truco, un bordillo, una rampa, un gap. Ostias que nos hacen aprender, ostias las cuales nos duelen, pero tardamos poquísimo en levantarnos del suelo, porque queremos conseguir lo que estábamos intentando sin pensar en el dolor. Quizás al día siguiente tengas un hematoma más grande que tu cabeza, pero ¿y qué? Tú te sacaste aquel truco en tal sitio, y conseguiste lo que querías, ese hematoma es un premio, del cual has aprendido lo que no hacías bien antes de caer aquel truco.
Las ostias, nos hacen aprender, tanto psicológica como físicamente, por muy intenso que sea el dolor, tú has aprendido algo nuevo, y eso no tiene precio, pero sí valor.
Depende de cada uno de nosotros cómo las afrontamos y si de verdad queremos lo que perseguimos.
Sed fuertes.



